Devo amar aquella luz
Era un día frío... Me debatía entre salir o no. El encuentro se planteaba bonito. Dos niños y una pareja a la que poco conocía, pero sabía eran lindos.
Aún a pesar de mis dudas, decidí salir con mi chiqui. Entrega de al destino. Llegamos tarde... Tarde?
Llegamos.
Estuvimos un rato en la arena, los tres niños, la pareja y yo... Al hombre lo conocía del pasado. Alguna vez me había gustado. Y ya de eso no quedaba nada.
Me agradaron, linda familia, disfruté el compartir, su energía. Cayó la lluvia anunciando la partida.
Nos escampamos, y mientras tanto, los niños, jugaban. Todos hermosos, todos divinos.
Luego... El encuentro del destino, un encuentro no premeditado con mi pasado, con mi presente, con mi futuro.
Conocí por fin a la famosa Raiza. No la recordaba para ser honesta, pero teníamos un mundo en común. Todos muy amables, un ambiente acogedor, una charla amena y vibraciones de amor. El placer de reencontrarme con algo que había amado y odiado con la misma fuerza...
Y llegó el momento del rapé, no lo esperaba, pero llegó, llegó con mucho amor. Reconforta dome, recordándome con claridad y amor el camino, validando mi experiencia, mi ruta.
Y ahí, las manos danzaron, de placer de gozo. Y la música sostenía mi rezo.
Devo amar aquella luz.
Devo amar aquella luz
Devo amar aquella luz
Es este el camino. El camino del amor.
Mi corazón se alumbró en la confianza, en los divinos designios y la luz brilló con fuerza. Mi hijo a mi lado, qué regalo, compartir esto con su divina presencia. Con sus divinas presencias.
Qué regalo estar viva. A veces recordaba a ese hombre... Al hombre que me había llevado a conocer ese mundo. A ese hombre que desconozco.
Plenitud.
Palabra del día.
Y al siguiente... Leí la foto de pérfil del amigo italiano. (Familia)
Lo entendí todo. La vibración sí importa. Sí importa aquello que sintonizamos. Cabum!!!
Devo amar aquellauz.
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